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	<title>Belleza, cosméticos, moda, tendencias, trucos de belleza, pareja, sexo, embarazo, marcas. &#124; MujerGlobal &#187; trabajo</title>
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	<description>Blog para la mujer de belleza, cosméticos, moda, tendencias, trucos de belleza, pareja, sexo, embarazo y marcas</description>
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		<title>¿En casa o en la guardería?</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 08:50:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hijos]]></category>
		<category><![CDATA[adaptación]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando se acerca el final de la baja maternal y se aproxima la vuelta al trabajo, pensamos en la escuela [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2330" title="guarderia_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/guarderia_2.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<p>Cuando se acerca el final de la baja maternal y se aproxima la vuelta al trabajo, pensamos en la escuela infantil. Entonces surgen las dudas: &#8220;¿Cómo reaccionará mi hijo? ¿Estará bien atendido? ¿Me echará de menos?&#8221; Elegir un centro en el que el pequeño tenga cubiertas sus necesidades ayuda a asumir la separación con más tranquilidad.</p>
<p>La decisión de seguir trabajando es siempre respetable. Pero es natural que la madre sienta tristeza, porque le gustaría no perderse nada de la vida de su hijo. No hay que angustiarse, sino potenciar los pensamientos positivos y mostrarse relajada en el día a día con el pequeño, para evitar que perciba nuestra intranquilidad.</p>
<h3><strong>¿En casa o en la guarde?</strong></h3>
<ul>
<li>Podemos solicitar una reducción de la jornada laboral o pedir un cambio de turno en el trabajo para alternar entre el padre y la madre el cuidado del niño.</li>
<li>Existe la opción de dejar al pequeño con un familiar próximo o contratar a una niñera.</li>
<li>Si elegimos una baby-sitter, tenemos que optar por alguien con experiencia, vocación y sensibilidad suficiente para responder a todas las demandas de nuestro hijo. Como el niño permanece en su entorno familiar, puede establecerse más fácilmente una estrecha relación entre la niñera y el pequeño. En contrapartida, existe el riesgo de cambios de cuidadora. En este sentido, la guardería ofrece mayor garantía, porque la persona que sustituye a la madre es siempre la misma.</li>
</ul>
<h3><strong>Cómo elegir la escuela infantil más idónea</strong></h3>
<ul>
<li>Lo mejor es visitar varios centros, observar las instalaciones, valorar la cualificación del personal, los servicios que ofrecen y el número de niños por cuidadora.</li>
<li>Hay que hablar con el director para que nos exponga las pautas educativas, y fijarse en los espacios destinados a la higiene y el descanso y en las zonas de recreo al aire libre.</li>
<li>Cuanto más pequeño es el niño, mejor se adapta a la nueva situación. Hasta los ocho meses no entran en la fase de la angustia de la separación.</li>
<li>La mayoría de las mamás, al principio, llegan con cierta ansiedad. Pero cuando comprueban que su hijo está atendido y se queda tranquilo, empiezan a tranquilizarse ellas también, lo que beneficia al bebé.</li>
</ul>
<p><span id="more-2328"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2329" title="guarderia_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/guarderia_1.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<h3><strong>El periodo de adaptación</strong></h3>
<p>Lo ideal es iniciar el periodo de adaptación antes de finalizar la baja maternal. Si el niño acude unos días antes a la guardería durante unas horas, se irá familiarizando con el ambiente.</p>
<p>Los padres pueden permanecer con su hijo unos minutos en la guardería, aunque lo fundamental es cómo la cuidadora da la bienvenida al bebé, que le dedique una atención individualizada el tiempo que sea necesario hasta que la separación de la madre pase a un segundo término. </p>
<p>Hay que comprobar que las cuidadoras dan al niño todo el afecto que necesita con vocación, poniendo el corazón en su trabajo. En todos los centros se informa diariamente a los padres de cómo ha pasado el pequeño la jornada.</p>
<h3><strong>Y después del cole&#8230; con papá y mamá</strong></h3>
<p>Durante el tiempo que esté en la escuela infantil, si recibe el cariño y atención precisos, el bebé no tendrá necesidad afectiva de la madre. Allí tiene una vida organizada y estable, juega, experimenta nuevas vivencias y, al estar rodeado de otros niños, se estimula su socialización.</p>
<p>Si la escuela realiza estimulación temprana, se potenciará su evolución psicomotora y enseñarán al niño a reptar, a gatear&#8230; Pero luego, una vez de vuelta en casa, precisará una dedicación extra por parte de sus padres.</p>
<p>Determinadas necesidades básicas, como la última toma, la hora del baño o el ritual para dormir, deben ir asociadas al padre o a la madre. Estas horas en familia, en las que los padres disfrutan con sus hijos, son esenciales pàra el desarrollo psico-afectivo del bebé.</p>
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		<title>Padres primerizos</title>
		<link>http://www.mujerglobal.com/familia/padres-primerizos/</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2008 14:59:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bebés]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
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		<description><![CDATA[Los padres, que habitualmente toman de común acuerdo la decisión de traer un hijo al mundo, deben mantener la misma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1842" title="padres_primerizos_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/08/padres_primerizos_1.jpg" alt="" width="305" height="313" /></p>
<p>Los padres, que habitualmente toman de común acuerdo la decisión de traer un hijo al mundo, deben mantener la misma sintonía tras el nacimiento. Para evitar las posibles discrepancias y facilitar una labor que debe ser compartida, es importante que los padres dialoguen y expongan de antemano las propias expectativas, deseos y opiniones respecto al hijo y a su crianza, acordando el papel que cada cual va a desempeñar en ella y las responsabilidades que está dispuesto a asumir. Al fin y al cabo, tener un hijo aporta numerosas experiencias positivas y desarrolla en los progenitores unos lazos afectivos capaces de superar con creces las dificultades que pudieran surgir en su cuidado y crianza.</p>
<h3><strong>LA CONFIANZA</strong></h3>
<p>Con el progreso del embarazo, y por más tiempo y energías que se hayan dedicado a prepararse para saber cuidar del bebé, crece muy a menudo la sensación de sentirse poco capaz de ello. Esa inseguridad es un sentimiento absolutamente normal en personas responsables. Y si las madres afirman que con el segundo hijo todo les resulta mucho más fácil, no es tanto por lo que han aprendido con el primero, sino por la confianza que han adquirido en sí mismas. En todo caso, es razonable sentir una cierta ansiedad, pero también conviene pensar que la naturaleza no hace tan mal las cosas. Los bebés no son tan frágiles como aparentan, y si los animales saben lo suficiente para sacar adelante a sus cachorros, la especie humana también puede hacerlo. De hecho, es recomendable que los padres recurran más a su instinto y sentido común, y aprendan a olvidarse de tópicos e ideas equivocadas, que a veces se acumulan casi inconscientemente.</p>
<h3><strong>LA INFORMACIÓN</strong></h3>
<p>La madre primeriza, más receptiva a cualquier información sobre los bebés cuanto más próximo es el nacimiento del suyo, lo lee todo y lo pregunta (o escucha) todo (y de cualquiera), acabando abrumada por un exceso de información que presenta la crianza como una complicadísima labor. Suele estar confundida por opiniones tan tajantes y aparentemente seguras como contradictorias, y con un bagaje de tópicos, exageraciones y errores, que pueden llegar a ser peligrosos y hacerle perder la confianza en el propio sentido común.</p>
<p><span id="more-1841"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1843" title="padres_primerizos_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/08/padres_primerizos_2.jpg" alt="" width="300" height="400" /></p>
<p>Ante la aparente autoridad de la letra impresa, de la voz de la experiencia y del llamado saber popular, es preciso mantener una actitud crítica y no aceptar ninguna norma que carezca de explicación. Cuanto más categórica sea una afirmación, con más cautela debe ser analizada. Por ejemplo, los bebés no deben mamar cada tres horas, sino que suelen hacerlo aproximadamente con esa frecuencia, y eso a partir de la semana de vida; pero tampoco es exacto decir que sólo han de comer cuando lo pidan, porque al principio y hasta que cogen fuerza, conviene no dejar pasar más de dos o tres horas sin ofrecerles alimento&#8230; Sin embargo, podemos admitir que si tienen hambre deben comer, sea la hora que sea, porque ésa es una norma absolutamente lógica.</p>
<p>Conviene también ser precavido ante los bienintencionados consejos de amigos y familiares, que tienden a generalizar a partir de la propia experiencia. Todos los niños son distintos y la receta que pareció irle bien a uno no tiene por qué valer necesariamente para otro, de modo que hay que ser prudente y no hacer demasiado caso al aluvión de opiniones y críticas que cae sobre los nuevos padres. La familia transmite de generación en generación creencias y prácticas que pueden ser erróneas y que obedecen más a la tradición que al sentido común. Afortunadamente, suelen ser más engorrosas que nocivas pero, equivocadamente, inician a los padres en el mal hábito de prescindir del recurso más importante de que disponen para ejercer su tarea: la razón. Así, mojar el cordón umbilical no es ningún crimen (otra cosa es mantenerlo húmedo), tocar con naturalidad la fontanela (la &#8220;mollera&#8221;) de los recién nacidos no les causa el menor problema, ni tienen por qué pasarse un mes sin salir a la calle. Pero lo peor de mantener esas creencias no es que algunos padres se vean obligados a lavar a su bebé &#8220;a trozos&#8221; durante las dos o tres semanas que puede llegar a tardar en caer el cordón o que una sospechosa costra prolifere sobre su intocable fontanela, o que el aburrimiento consuma a la familia entera hasta que acaba una gratuita cuarentena, sino que, al aplicar normas sin sentido común, se empieza a creer que la crianza es un proceso misterioso y difícil, cuando en realidad no es así.</p>
<p>Es cierto que es un camino no exento de dificultades, que hay que estar dispuesto a aceptar con paciencia. Por ejemplo, los primeros días de lactancia materna pueden resultar agotadores y son muchas las madres que sufren un estado depresivo después del parto; obstáculos, sin embargo, que la maternidad pronto compensa con creces. Por otro lado, el primer contacto con el recién nacido suele provocar una fuerte reacción afectiva, pero si algunas madres no sienten en ese momento unas emociones tan positivas como se anuncia, tampoco hay que extrañarse, pues eso no significa que no vayan a poder querer y cuidar a su hijo perfectamente. Es incluso posible que el llanto y las exigencias de un bebé inquieto abrumen tanto a los padres que en algún momento lleguen a tener algún sentimiento de rechazo hacia él, pero dando por descontado que no se va a convertir en hechos, no hay que alarmarse ni culpabilizarse por ello.</p>
<h3><strong>EL TRABAJO</strong></h3>
<p>Para planificar la vuelta al trabajo, es conveniente conocer la actual legislación sobre el permiso por maternidad:</p>
<ul>
<li>La madre trabajadora tiene derecho a un permiso de 16 semanas (18 si el parto es múltiple), pero mientras que las seis semanas posteriores al nacimiento del hijo son de descanso obligatorio para ella, puede repartir con su pareja las otras diez como más le interese, de forma sucesiva o simultánea.</li>
<li>De común acuerdo con la empresa, también es posible disfrutar de estas diez semanas a tiempo parcial, con lo que si se trabaja media jornada, el permiso se extendería diez semanas más.</li>
<li>Si el recién nacido quedara hospitalizado, se puede suspender el descanso por maternidad y reanudarlo cuando sea dado de alta.</li>
<li>Durante los primeros nueve meses de vida del bebé, se concede una hora diaria por lactancia, de una vez o en dos fracciones de media hora (pero que no puede simultanearse con un permiso a tiempo parcial).</li>
<li>Si se tiene más de un año de antigüedad en la empresa, se puede solicitar un período de excedencia de hasta tres años, aunque la reserva del puesto de trabajo sólo se garantiza durante los primeros meses, tras los cuales la reserva sólo es para un puesto de igual categoría, nivel y retribución, en la misma localidad.</li>
</ul>
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