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	<title>Belleza, cosméticos, moda, tendencias, trucos de belleza, pareja, sexo, embarazo, marcas. &#124; MujerGlobal &#187; temperatura</title>
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	<description>Blog para la mujer de belleza, cosméticos, moda, tendencias, trucos de belleza, pareja, sexo, embarazo y marcas</description>
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		<title>Seguridad en la alimentación del lactante</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Sep 2008 07:07:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El biberón y el agua constituyen dos de los principales elementos a controlar para asegurar que la alimentación del bebé [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-3174" title="seguridad_lactante_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/seguridad_lactante_1.jpg" alt="" width="336" height="480" /></p>
<blockquote><p>El biberón y el agua constituyen dos de los principales elementos a controlar para asegurar que la alimentación del bebé esté exenta de contaminaciones exteriores.</p></blockquote>
<p>La lactancia materna es la forma de alimentación más apropiada durante los primeros meses de vida del bebé: sus nutrientes son los adecuados para cada etapa de su desarrollo y, además, el alimento siempre se encuentra preparado, a la temperatura adecuada y libre de contaminaciones exteriores. Sin embargo, circunstancias especiales o las preferencias de la madre pueden hacer que ésta sea sustituida por la lactancia artificial, en la que el biberón será el complemento ideal. A la hora de garantizar su seguridad deberán controlarse tres elementos: el agua, la leche maternizada y el material utilizado.</p>
<p>Para el primero de los elementos a controlar, el agua, es conveniente asesorarnos de la conveniencia o no de usar la del grifo. En el caso de que no podamos utilizarla, o si vamos a realizar un viaje, es preferible optar por el agua envasada de baja mineralización, a ser posible sin cambiar de marca. A diferencia de lo que podría parecer, no resulta apropiado el uso de filtros de agua domésticos porque se contaminan fácilmente por microbios.</p>
<p>Hasta los seis meses es recomendable hervir el agua del grifo unos cinco minutos para eliminar posibles microorganismos. Ampliar este tiempo no es necesario ya que no sólo no se refuerza el proceso esterilizante, sino que podría concentrar las sales en ella contenida y resultar poco beneficioso para la salud del bebé. Tampoco es necesario hervir el agua de bebida envasada ya que, si la botella se manipula higiénicamente y se conserva cerrada en las condiciones adecuadas, se mantendrá libre de microorganismos patógenos.</p>
<h3><strong>La leche maternizada</strong></h3>
<p>Respetar las fechas de uso y los requisitos de conservación son claves para la seguridad de la leche maternizada.</p>
<p>En el mercado hay numerosos tipos de leche maternizada para bebés. La elección de una u otra dependerá de sus necesidades específicas, y que determinará el pediatra. Todas las leches para bebés que se comercializan deben cumplir con unas condiciones nutricionales concretas y superar estrictos controles de calidad que garanticen la inocuidad de su consumo. Aunque el riesgo cero en seguridad alimentaria no existe, los posibles casos de contaminación de este tipo de alimentos son una excepción.</p>
<p>Respetar en todo momento las fechas de uso así como las condiciones de conservación recomendadas por el fabricante son dos de las condiciones indispensables para garantizar un consumo seguro. Una vez abiertos, los envases de leche maternizada en polvo pueden conservarse hasta un mes, siempre que se mantengan herméticamente cerrados después de cada uso, en un lugar fresco y seco.</p>
<p><span id="more-3170"></span></p>
<h3><strong>El biberón</strong></h3>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-3172" style="border: 0pt none;" title="seguridad_lactante_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/seguridad_lactante_2.jpg" alt="" width="400" height="694" /></p>
<p>Los biberones se fabrican con vidrio o plásticos que resisten altas temperaturas sin que se degraden ni liberen sustancias tóxicas que puedan pasar a la leche. Hay estudios que apuntan que los biberones de cristal se esterilizan mejor, por lo que resultan más recomendables durante las primeras tomas, mientras que los de plástico son más adecuados cuando el niño comienza a manipularlos. La elección dependerá de las sugerencias del pediatra y de los gustos personales.</p>
<p>La preparación del biberón debe hacerse siguiendo las siguientes pautas de manipulación:</p>
<ul>
<li>Lavarse siempre bien las manos antes de comenzar a prepararlo.</li>
<li>Los biberones, accesorios y tetinas deben lavarse con agua y jabón inmediatamente después de cada uso, empleando un cepillo especial para eliminar cualquier resto de leche que pueda haber quedado y que se contaminaría fácilmente. El último paso es aclararlo para eliminar cualquier resto de detergente.</li>
<li>Esterilizar el biberón, tetina y accesorios bien limpios por inmersión en agua hirviendo durante 10 minutos o mediante esterilizadores o métodos químicos de esterilización siguiendo sus indicaciones.</li>
<li>Hervir el agua por separado durante cinco minutos.</li>
<li>Añadir primero el agua previamente hervida y después agregar la medida correspondiente de leche maternizada siguiendo las instrucciones del fabricante. Normalmente habrá que templar el agua hervida (40-45ºC) antes de añadir la leche. Para hacerlo de forma rápida y evitando posibles contaminaciones enfriaremos el biberón bien cerrado en el chorro de agua fría.</li>
<li>Cerrar el biberón y agitar bien para que se mezcle. Probar en el dorso de la mano antes de dar la toma (la temperatura ideal es la del cuerpo, 36ºC).</li>
</ul>
<h3><strong>A tener en cuenta</strong></h3>
<p>La leche es un alimento que se contamina pronto a temperatura ambiente, por lo que siempre es preferible conservar los biberones ya esterilizados en el frigorífico, mejor sólo con agua hervida sin mezclar con la leche maternizada, que se añadirá en el último momento. Debemos tener especial cuidado con los microondas porque no reparten bien el calor y suelen calentar menos el recipiente que su contenido, así como los calientabiberones, cuyo uso aumenta peligrosamente la posibilidad de contaminación microbiana. Tampoco deben guardarse los restos de una toma para otra, ni siquiera en la nevera, y sí taparemos la tetina del biberón con el tapón durante los descansos de la toma para evitar contaminaciones.</p>
<h3><strong>Extremar las medidas higiénicas</strong></h3>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-3173" title="seguridad_lactante_3" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/seguridad_lactante_3.jpg" alt="" width="268" height="335" /></p>
<p>Cuando se preparan varios biberones para todo el día o para las salidas del bebé conviene extremar las medidas higiénicas y esterilizarlo todo muy bien: biberones y tetinas por un lado, y el agua por otro. Una vez esterilizados, se vierte la medida del agua correspondiente y se cierran tapándolos con las tetinas hacia adentro (utilizando pinzas especiales esterilizadas y evitando tocarlas con las manos). Cuando ya están preparados, los enfriaremos en una nevera o recipiente isotermo con acumulador de frío que asegure una temperatura de refrigeración hasta su uso. Las medidas de leche necesarias las transportaremos en un recipiente compartimentado para este fin. </p>
<p>Cuando necesitemos preparar el biberón primero lo calentaremos bien bajo un chorro de agua caliente, al baño maría, en un microondas o por medio de un calientabiberones. Añadiremos la medida de leche en polvo adecuada al agua ya templada, cerraremos, agitaremos bien y probaremos la temperatura en el dorso de la mano.</p>
<p>Otra forma de conservación para las salidas es la conservación en caliente. El procedimiento inicial es el mismo, sólo que en vez de enfriar el biberón con el agua hervida, ésta se mantiene caliente hasta la toma en un recipiente isotermo que asegure temperaturas superiores a 65ºC. Después se templa el agua enfriándolo al chorro de agua fría y se añade la leche para iniciar su mezcla. Hay que tener en cuenta que la conservación en frío es más segura, ya que el biberón con el agua caliente se irá enfriando hasta alcanzar temperaturas de riesgo. </p>
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		<title>¿Cómo elegir tu perfume?</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Sep 2008 08:04:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Belleza]]></category>
		<category><![CDATA[aroma]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada perfume es único e incomparable. Pero cada uno posee, a su manera, el poder de sentir lo más auténtico, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2406" title="elegir_perfume" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/elegir_perfume.jpg" alt="" width="400" height="265" /></p>
<h3><strong>Cada perfume es único e incomparable.</strong></h3>
<p>Pero cada uno posee, a su manera, el poder de sentir lo más auténtico, lo más apasionado y frágil de una mujer: la emoción.</p>
<p>Cuando descubras un perfume, déjalo evaporarse naturalmente en el interior de tu muñeca o en el dorso de tu mano. Vierte unas cuantas gotas y espera un instante. Deja que el perfume tome vida sobre tu piel, deja expresarse las notas, despacio, a medida que van revelando su personalidad. </p>
<p>No fricciones el perfume aplicado, pues estropea las moléculas y cambia las notas.</p>
<p>Si no deseas aplicártelo en la piel, opta por unos papeles secantes o un trozo de tela.</p>
<h3><strong>¿Cuántos perfumes puedo probar antes de elegir uno?</strong></h3>
<p>Se recomienda un máximo de tres sino, tu sentido olfativo se perturba y no consigue casi percibir las diferencias sensoriales. </p>
<p>Si notas cierta confusión en tu olfato, haz una pequeña pausa y sal a respirar aire fresco para &#8220;aclarar&#8221; tu nariz. </p>
<p>Cuando vayas a comprar un perfume, no lleves ninguna fragancia ese mismo día y ve reposada para percibir mejor los olores.</p>
<h3><strong>¿Porqué un perfume probado en una tienda puede resultar diferente al probarlo en casa?</strong></h3>
<p>La manera que tenemos de percibir un perfume depende mucho del entorno en el que se lleva. En una perfumería o en grandes almacenes, el aire está a menudo cargado de otros olores y esa mezcla influye en la percepción que tienes del perfume que estás probando. El aire acondicionado también crea niveles de temperatura y humedad diferentes de los de tu casa.</p>
<p>Es esencial: cuando probamos un perfume, olvidamos lo importante que es tomar el tiempo suficiente para que todas las notas que estructurán el perfume se hayan abierto al contacto con nuestra piel lo que nos permitiría apreciar con mayor objetividad su verdadera personalidad. A menudo lo descubrimos una vez fuera de la tienda.</p>
<h3><strong>¿Puedo elegir una fragancia inhalando directamente en su frasco?</strong></h3>
<p>No se aconseja. Cuando hueles un perfume en su frasco abierto, tu nariz percibe principalmente las notas ácidas y picantes del alcohol y las notas de salida de su composición.</p>
<p>Sólo tu piel puede darle vida a un perfume. La fragancia fusiona con el olor de tu piel y cobra personalidad revelando notas que convertirán el perfume en una fragancia única.</p>
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		<title>La guía del bebé: El baño</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Aug 2008 08:47:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
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		<description><![CDATA[DÓNDE Un bebé enjabonado es muy escurridizo; si resulta difícil bañarle en el lavabo sin hacerle daño con los grifos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2143" title="guia_bebe_bano_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/08/guia_bebe_bano_2.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<h3><strong>DÓNDE</strong></h3>
<p>Un bebé enjabonado es muy escurridizo; si resulta difícil bañarle en el lavabo sin hacerle daño con los grifos, hacerlo en la bañera grande es incómodo, de modo que es casi imprescindible disponer de una bañera especial para bebés.</p>
<p>Las que más habitualmente se eligen son las plegables. Es importante vigilar que lleven un buen sistema para evitar su cierre accidental.</p>
<h3><strong>CUÁNDO</strong></h3>
<p>A pesar de lo extendida que está esa precaución, no es preciso esperar a que cicatrice el ombligo para bañar al bebé. La humedad mantenida es perjudicial para el ombligo, pero si después del baño se seca y cuida debidamente, no hay ningún peligro. Es cierto que normalmente tampoco hay prisa en bañarles y si no se va a secar escrupulosamente el ombligo, más vale no mojarlo; pero también lo es que a bastantes niños tarda más de dos o tres semanas en caérsele y no hay justificación para demorar su primer baño por ese motivo.</p>
<p>También se ha convertido en costumbre el baño diario, realmente muy conveniente en los niños mayorcitos, pero que no es imprescindible en un bebé que apenas se ensucia más que en la zona del pañal o cuando devuelve un poco de leche. Además, la piel tiene sus propios mecanismos de limpieza y la excesiva frecuencia o duración de los baños pueden irritarla, especialmente en bebés que la tienen muy sensible y cuando se emplea agua demasiado caliente. Un breve baño diario en agua tibia es bueno y a muchos bebés les relaja, convirtiéndose en una rutina a la que pronto les cuesta renunciar; pero, especialmente al principio, cuando no se tiene demasiado tiempo, basta con bañarles dos o tres veces por semana. Por supuesto, hay que lavarles tantas veces como sea necesario la zona del pañal, la cara, las manos, las axilas y los pliegues de la piel, o cualquier zona que se haya ensuciado.</p>
<p>Los bebés agradecen la seguridad de lo rutinario; lo más habitual es bañarlos antes de la última toma del día, pero se puede hacer a cualquier otra hora si a los padres les va mejor o al bebé no le gusta el agua y, en vez de relajarle, le desvela.</p>
<p>Desde luego, no es nada recomendable intentar bañar a un bebé que está llorando de hambre, pero en general, es mejor que el baño no sea después de las tomas, no por el riesgo de un corte de digestión, que sólo podría producirse si pasasen frío, sino porque suelen preferir dormir y también es fácil que los movimientos provoquen alguna regurgitación.</p>
<p><span id="more-2141"></span></p>
<h3><strong>CÓMO</strong></h3>
<p>Caldear el cuarto de baño por encima de veinte grados.</p>
<p>Preparar y tener a mano todo lo que se necesita para bañarle y cambiarle, pues no se le podrá dejar solo ni un momento.</p>
<p>Llenar la bañera hasta unos 5 ó 10 centímetros de profundidad con agua tibia.</p>
<p>Comprobar la temperatura del agua con la piel del dorso de la mano o el codo, más sensible y parecida a la del bebé, cuidando de que sólo este tibia. Si se usa termómetro, debe estar entre 32ºC y 38ºC. En todo caso, es muy fácil y conveniente acostumbrarse a volver a comprobarla con el codo, justo antes de meter al bebé en el agua, aprovechando lo apropiado de su situación.</p>
<p>Coger al bebé pasando un brazo por detrás de su cabeza y espalda, sujetándole por la axila y usando la mano libre para enjabonarle y aclararle, con una esponja suave o con la mano.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2144" style="border: 0pt none;" title="guia_bebe_bano_3" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/08/guia_bebe_bano_3.jpg" alt="" width="296" height="280" /></p>
<p>Nunca dejarle solo. Un bebé puede ahogarse en dos dedos de agua mientras se ha ido a abrir la puerta o a coger el teléfono.</p>
<p>No entretenerse demasiado, pues los baños largos maceran la piel y el agua puede enfriarse demasiado. Desde luego, el baño debe ser agradable, pero no es el momento más adecuado para jugar, porque no conviene que dure más de cinco minutos.</p>
<p>Secarle enseguida y bien, en una superficie amplia y estable, poniendo especial cuidado en los pliegues (axilas, ingles, cuello) y más aún en el ombligo si aún no ha cicatrizado.</p>
<h3><strong>CON QUÉ</strong></h3>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2142" style="border: 0pt none;" title="guia_bebe_bano_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/08/guia_bebe_bano_1.jpg" alt="" width="398" height="440" /></p>
<p>Los jabones y champús para bebés deben ser suaves, neutros o muy poco ácidos, para no modificar la acidez natural de su piel; cuanto más sencilla sea su composición y menos fragancias incorporen, mejor.</p>
<p>Las cremas o leches hidratantes aplicadas después del baño son muy útiles para mantener la humedad de la piel, pero un bebé con una piel sana no las necesita.</p>
<p>Aunque los polvos de talco evitan escoceduras en las axilas y el cuello de los bebés más gorditos y sudorosos, es mejor prescindir de ellos, porque pueden complicar la cicatrización de cualquier pequeña herida o erosión que haya en la piel y, desde luego, nunca se deben emplear para curar el ombligo; pero si se usan, deben verterse en la mano y aplicarse con ella y no espolvorearlos directamente, pues el bebé podría inhalarlos.</p>
<p>Las colonias ocasionan problemas con cierta frecuencia; si se desea utilizar alguna, es mejor aplicarla sobre la ropa del bebé que sobre su piel.</p>
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		<title>La guía del bebé: El abrigo</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Aug 2008 11:30:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bebés]]></category>
		<category><![CDATA[abrigo]]></category>
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		<description><![CDATA[El fuerte instinto que empuja a abrigar bien a los bebés está lleno de sentido, porque son muy vulnerables al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2082" title="guia_bebe_abrigo" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/08/guia_bebe_abrigo.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<p>El fuerte instinto que empuja a abrigar bien a los bebés está lleno de sentido, porque son muy vulnerables al frío. Esto es debido a que, comparativamente con un adulto: </p>
<ul>
<li>La superficie corporal de intercambio de calor con el exterior es, en proporción, tres veces mayor.</li>
<li>La cantidad de grasa que les aísla es menor.</li>
<li>Los mecanismos de regulación de la temperatura son menos eficientes.</li>
<li>No pueden moverse voluntariamente para producir calor, ni tampoco involuntariamente, pues no saben tiritar.</li>
</ul>
<p>Sin embargo, salvo el último, estos mismos motivos les hacen también muy sensibles al calor, que es capaz de causarles fiebre y deshidratarlos con mucha rapidez, dado lo escaso de las reservas de agua que pierden, básicamente a través de la respiración, cuando les sobra calor. En este sentido, el instinto no parece tan atinado, pues la tendencia universal es a abrigarles en exceso, y aunque normalmente no es tanto como para acarrear mayores consecuencias, se ha relacionado incluso con el síndrome de la muerte súbita del lactante.</p>
<p>Para no confundirse, conviene saber que: </p>
<ul>
<li>Los bebés no sudan tan pronto ni tan abundantemente mientras son pequeños y, menos aún, si el calor está empezando a deshidratarles; por tanto, el hecho de que no suden no significa que no estén pasando calor.</li>
<li>Igual que sucede entre los adultos, hay bebés que tienen siempre las manos y pies más bien fríos. Los lugares más adecuados para valorar la temperatura de su piel son el cuello y la nuca.</li>
<li>Cuando se les abriga demasiado, pueden avisar protestando, pero no es nada raro que el calor les adormezca; por tanto, aunque no lloren, pueden estar pasando calor.</li>
</ul>
<p>Pero la mejor forma de acertar es tener siempre presente que no necesitan más abrigo que cualquiera que estuviera en su lugar, quieto en la cuna. Esto significa que se les debe poner la misma ropa con la que se siente a gusto quien esté a su lado en ese momento, y una pieza (o mantita) más para compensar el calor que dejan de producir al no moverse. </p>
<p>Ni su ropa ni la de la cuna deben impedirle moverse libremente ni oponerse a la posición natural de su cuerpo. Es conveniente sujetar la sábana metiéndola bajo el colchón, pero evitando una tensión que le oprima. Para que una manta no deje escapar el calor, basta con que le cubra holgadamente, cayendo por su propio peso.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Como protegerles del calor (Parte II)</title>
		<link>http://www.mujerglobal.com/hijos/como-protegerles-del-calor-parte-ii/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 Jul 2008 09:26:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hijos]]></category>
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		<description><![CDATA[Para actuar ante una insolación o golpe de calor, lo más importante es bajar la temperatura corporal e hidratar al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="alignnone size-full wp-image-955 aligncenter" title="protegerles_calor_3" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/07/protegerles_calor_3.jpg" alt="" width="400" height="259" /></p>
<blockquote><p>Para actuar ante una insolación o golpe de calor, lo más importante es bajar la temperatura corporal e hidratar al niño de la siguiente forma:</p></blockquote>
<ul>
<li>Bajar la temperatura corporal llevándolo a un lugar de sombra, fresco, tranquilo y ventilado.</li>
<li>Ventilar el lugar para disminuir la temperatura corporal del pequeño.</li>
<li>Quitar o aligerar la ropa para que el cuerpo se ventile.</li>
<li>Mantener la cabeza un poco elevada.</li>
<li>Mojar con una esponja o compresas de agua tibia que refresquen brazos y piernas. Se puede colocar un paño mojado en la frente, nuca, muñecas, axilas o ingles y dejar que se seque al aire hasta que descienda la temperatura. Conviene que la temperatura vaya descendiendo poco a poco, no intentar bajarla de golpe.</li>
<li>Abanicar al niño con un abanico, periódico o ventilador hasta que descienda la temperatura.</li>
<li>Ofrecer agua para rehidratarle. Si está excesivamente fría puede ser perjudicial, por lo que conviene que esté fresca pero no helada, dándole a beber pequeños sorbos de agua fresca si está consciente.</li>
<li>Acudir al médico o a urgencias si no evoluciona favorablemente.</li>
</ul>
<p>Tener un golpe de calor o sufrir una insolación nos hace más sensibles a las condiciones calurosas durante más o menos una semana después, por lo que habrá que evitar especialmente las situaciones de riesgo.</p>
<p><span id="more-951"></span></p>
<h3><strong>Cómo prevenir un golpe de calor o una insolación</strong></h3>
<p>Para atenuar las consecuencias de las elevadas temperaturas se deben poner en práctica medidas que favorecen los mecanismos de enfriamiento del cuerpo y aseguran una adecuada hidratación.</p>
<ul>
<li><em><strong>Ejercicio</strong></em>: evitar el ejercicio físico cuando haga más calor, en las horas centrales del día. Programe las actividades físicas al aire libre en las horas más frescas del día y que cuando se produzcan sean en ambientes bien acondicionados y a la sombra.</li>
<li><em><strong>Vestido</strong></em>: llevar ropa ligera, amplia, a ser posible de algodón, floja, transpirable, y de colores claros, que absorben menos el calor. Al aire libre. Visera o gorrito que permita transpirar y una camiseta que sea cómoda, ligera y holgada. Descansar a la sombra o en lugares frescos y ventilados. En la playa o campo, aplicar un fotoprotector adecuado al tipo de piel, a la edad de la persona y a la zona donde se va a ir a tomar el sol. Evitar el centro del día, de 11 a 17 horas aproximadamente. Permanecer bajo la sombrilla y, mejor aún, en sombras más amplias y seguras (edificios, arboleda). Las gafas de sol también deben proteger los ojos de los pequeños.</li>
<li><em><strong>En casa</strong></em>: Cerrar las ventanas y bajar las persianas en las fachadas expuestas al sol y mantenerlas cerradas mientras la temperatura exterior sea superior a la interior y abrirlas al atardecer, cuando refresca, para ventilar la casa. Permanecer en las estancias más frescas, sobre todo en las horas centrales del día.</li>
<li><em><strong>Refrescarse</strong></em>: ducharse o bañarse con agua fresca, mojarse cara y manos. Usar ventilador o poner el aire acondicionado a una temperatura adecuada, sin que el chorro de aire vaya directamente al niño.</li>
<li><em><strong>Alimentación</strong></em>: Anticiparse a la sensación de sed y ofrecer con frecuencia abundantes líquidos a los pequeños (lo más sano, agua y zumos naturales). Dar fruta, verduras frescas y cocidas para una buena hidratación. El sudor excesivo hace que perdamos más líquido y electrolitos de lo habitual, por ello se debe beber más. Durante las actividades al aire libre, sobre todo en los días calurosos el agua y las bebidas deportivas son las bebidas más apropiadas.</li>
<li><em><strong>Debemos cuidar que los recién nacidos y lactantes</strong></em> pequeños estén bien hidratados porque en ellos el sudor no es tan apreciable ya que &#8216;su termostato&#8217;, el sistema de regulación de su temperatura, aún es inmaduro y puede pasar desapercibida una ligera deshidratación.</li>
</ul>
<h3><strong>Errores frecuentes</strong></h3>
<ul>
<li><em><strong>Mojarse la cabeza y luego aplicarse un gorro mojado</strong></em>. Esto disminuye la posibilidad del organismo de eliminar calor por la cabeza, por el aumento de la humedad local que puede conducir al desarrollo del golpe de calor.</li>
<li><em><strong>Tomar agua solo cuando aparece la sed</strong></em>. El organismo siente sed cuando ya lleva entre 20 y 30 minutos de deshidratado, por lo cual se debe tomar líquido 30 minutos antes de empezar la actividad física y cada 20 minutos durante la misma. Las bebidas tipo &#8216;cola&#8217; son poco eficaces para la hidratación.</li>
</ul>
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		<title>Como protegerles del calor (Parte I)</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jul 2008 09:02:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hijos]]></category>
		<category><![CDATA[calor]]></category>
		<category><![CDATA[golpe de calor]]></category>
		<category><![CDATA[insolación]]></category>
		<category><![CDATA[protector solar]]></category>
		<category><![CDATA[quemaduras]]></category>
		<category><![CDATA[sol]]></category>
		<category><![CDATA[temperatura]]></category>

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		<description><![CDATA[El golpe de calor y la insolación son dos de las situaciones médicas más frecuentes del verano. La subida excesiva [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="alignnone size-full wp-image-938 aligncenter" title="protegerles_calor" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/07/protegerles_calor.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<p>El golpe de calor y la insolación son dos de las situaciones médicas más frecuentes del verano. La subida excesiva de la temperatura puede sobrepasar la capacidad de adaptación del cuerpo al medioambiente. El golpe de calor es la respuesta del organismo a una agresión producida por el calor y no siempre por la relación prolongada con el sol. Insolación es la relación directa con el tiempo de exposición solar (sobre todo en la cabeza). Por lo demás el golpe de calor y la insolación no presentan diferencias en clínica y tratamiento; en realidad son dos caras de la misma moneda.</p>
<h3><strong>Las causas del golpe de calor y la insolación</strong></h3>
<p>Durante el ejercicio se libera calor y se produce un aumento de la temperatura que es rápidamente neutralizada por el organismo; por una parte por la dilatación de los capilares cutáneos para que así acuda más sangre a la superficie de la piel y sea más fácil la pérdida de calor y por otra parte por el hecho de que las glándulas sudoríparas aumentan la producción de sudor que al evaporarse enfrían el cuerpo. A todo ello se une un aumento del ritmo respiratorio con el objeto de eliminar más calor mediante la respiración.</p>
<p>En determinadas circunstancias, como por ejemplo calor intenso, humedad elevada en el ambiente o actividad intensa bajo el sol, este sistema de enfriamiento puede empezar a fallar, permitiendo que el calor se acumule hasta niveles peligrosos.</p>
<p>Si una persona se deshidrata y no puede sudar lo suficiente como para enfriar su cuerpo, su temperatura interna aumenta hasta niveles peligrosos, causando la insolación.</p>
<p><span id="more-937"></span></p>
<p>La insolación es la forma más habitual del golpe de calor, aunque en un ambiente cerrado de una casa o un automóvil también existe el golpe de calor. Los bebés y los niños más pequeños son muy sensibles a sufrir daños si están expuestos sin los debidos cuidados, a las altas temperaturas del verano. Los niños son más vulnerables por su menor grosor de la piel, menor capacidad para eliminar el calor por el sudor y por tener un grosor disminuido de los huesos de la bóveda del cráneo. Si se exponen a temperaturas muy elevadas corren el riesgo de perder abundantes líquidos corporales que conducen a deshidratación, a desarrollar un &#8216;golpe de calor&#8217; que se produce cuando el organismo genera una cantidad de calor que no es capaz de eliminar por sus sistemas de refrigeración.</p>
<p>Para evitar problemas, los menores de seis meses no deben ir a la playa (no pueden recibir bloqueadores solares por la piel inmadura) y el peor horario de playa en la época calurosa es de 11,30 a 17 horas. El tiempo de instalación del golpe de calor e insolación va a depender de cada organismo, su estado de hidratación previa y el horario de exposición al sol.</p>
<h3><strong>Síntomas asociados al golpe de calor y la insolación</strong></h3>
<p>La insolación o acción directa del sol sobre zonas vitales del cuerpo, en especial la cabeza, puede producir un sobrecalentamiento del cerebro que conduce a que este no funcione correctamente. Situación similar a lo que sucede cuando una persona padece una fiebre muy alta.</p>
<p>Al inicio hay una elevación importante de la temperatura corporal (39ºC o más) y una abundante sudoración en la insolación, que cesa en el golpe de calor; en este caso la piel está seca, caliente, enrojecida pero no sudorosa.</p>
<ul>
<li>Congestión facial: rubicundez de la zona de las mejillas y la frente con la cara roja y caliente.</li>
<li>Dolor de cabeza punzante sobre todo en la región frontal. En algunos casos tienen problemas para respirar y sensación de falta de aire.</li>
<li>Fatiga, calambres musculares, náuseas y/o vómitos. Aumento de la frecuencia cardiaca, y en casos extremos confusión y pérdida de conocimiento.</li>
</ul>
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