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	<title>Belleza, cosméticos, moda, tendencias, trucos de belleza, pareja, sexo, embarazo, marcas. &#124; MujerGlobal &#187; adaptación</title>
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	<description>Blog para la mujer de belleza, cosméticos, moda, tendencias, trucos de belleza, pareja, sexo, embarazo y marcas</description>
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		<title>Como volver a la rutina con los niños después del verano</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Sep 2008 10:58:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aprovechando el calor y que las rutinas a los dos años ya están bien asentadas, durante las vacaciones hemos dado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2634" title="vuelta_rutina_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/vuelta_rutina_1.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<p>Aprovechando el calor y que las rutinas a los dos años ya están bien asentadas, durante las vacaciones hemos dado permiso a los niños para saltárselas. O, mejor dicho, hemos establecido rutinas más adecuadas a los largos y relajados días de verano.</p>
<p>¿Cómo acostar al niño a las ocho, justo ahora que se está tan bien en la calle? ¿Y para qué levantarle temprano? ¿Para qué comer en 15 minutos, cuando tenemos dos horas? ¡Y cuántas horas al día para estar juntos! Ahora toca recuperar los hábitos de siempre y volver a unos horarios más rígidos. Pero, ¿cómo podemos hacerlo?</p>
<h3><strong>Paso a paso</strong></h3>
<ul>
<li>Aunque las rutinas no son nuevas, no podemos volver al orden establecido de un día para otro.</li>
<li>Para sentirse sanos, equilibrados y felices, los niños tienen que estar en consonancia con sus ritmos biológicos.</li>
<li>A finales del verano las horas de dormir, de comer o el tiempo que pasamos juntos ha variado con respecto al del invierno.</li>
<li>Necesitamos crear un periodo de adaptación. Hay que ir poco a poco encauzando los ritmos de nuestro hijo hacia un horario que podamos compartir con él, y que podamos aplicar todos los días durante los meses fríos.</li>
</ul>
<h3><strong>¿Cuándo y cómo hacerlo?</strong></h3>
<p>Necesitaremos al menos un par de semanas. La vuelta a las rutinas tiene sus propias claves:</p>
<ul>
<li>Anticiparle los cambios: con dos años es pequeño, pero le interesa todo lo que atañe a su vida. Le podemos decir que nos vamos a acostar antes, a levantar más temprano, o que vamos a empezar a ir al cole. Es importante hacerle partícipe del cambio.</li>
<li>Introducir los cambios de uno en uno o de dos en dos, ya que las rutinas no son totalmente nuevas. Como son un «recuerdo», no tardará tanto en integrarlas, pero aún así es importante respetar el tiempo de adaptación a cada cambio. Puede tardar desde un día hasta una semana.</li>
<li>Hacer los cambios de forma progresiva: si en verano se levantaba a las 10 h. no podemos despertarlo a las 7 h. de un día para otro. Deberíamos tomarnos nuestro tiempo: levantarle unos días a las 9 h., otros a las 8 h&#8230;. para finalmente llegar al objetivo.</li>
</ul>
<p><span id="more-2633"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2635" title="vuelta_rutina_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/vuelta_rutina_2.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<h3><strong>¿Por dónde empezar?</strong></h3>
<p>La hora de levantarse, la de acostarse, las comidas&#8230; ¿Qué orden tenemos que seguir para recuperar las rutinas y horarios habituales?</p>
<ul>
<li><em><strong>La hora de irse a la cama</strong></em>. Es lo primero que deberíamos cambiar. Para volver a acostarse antes, organizaremos una cansada tarde de actividades, la puerta de entrada a un sueño feliz. Si le acostamos más temprano, también podremos levantarle antes.</li>
<li><em><strong>La hora de levantarse</strong></em>. Es la consecuencia de la hora a la que acostemos al pequeño. Es importante que sus horas de sueño sean de calidad y que el sueño dure más o menos lo mismo. Nunca menos.</li>
<li><em><strong>La hora de la comida</strong></em>. Horarios y tiempo de comida, lugar, forma de hacerlo, menú&#8230; todo ha podido cambiar durante el verano. La hora de la comida es mejor integrarla directamente, sin transiciones.</li>
<li><em><strong>La hora de entrar a la guardería</strong></em>. Si el pequeño va a la guardería, es mejor llevarle una semana antes e ir dejándole más horas conforme avanza la semana. Si esta adaptación la podemos realizar en dos semanas será una transición aún más tranquila para el niño.</li>
</ul>
<h3><strong>Recuperar los rituales de la comida y el sueño</strong></h3>
<p>Nos encontramos con dos hábitos que es importante apuntalar bien: la comida y el sueño. Lo más probable es que durante el verano hayan cambiado, y no solo de horario&#8230; También de ritual.<br />
Hay que establecer los nuevos rituales, que se parecerán mucho a los que quedaron abandonados al principio del verano. Asentar los hábitos de comida y de sueño será nuestro principal apoyo para volver a la dinámica de los días de trabajo:</p>
<ul>
<li>Para recuperar la rutina de la comida es importante establecer un ritual bien claro. Por ejemplo: el anuncio de la comida (¡a comer!), lavarse las manos, sentarse en su silla y ponerse su babero, sentarse todos a la vez, no permitir levantarse de la mesa y comer tranquilamente pero sin pausa. Relajados, pasándolo bien&#8230; pero respetando nuestras propias reglas.</li>
<li>Quizá los hábitos también han cambiado a la hora de dormir, aunque es menos probable. Dormir también requiere su ritual: ¿baño, pijama, cena, cuento, cama? ¿Con su osito esperándonos en la almohada y el cuento elegido entre ambos? ¿Con música relajante mientras leemos el cuento? Nosotros diseñamos lo que mejor le va a nuestro hijo, pero es importante que todos los días repitamos los mismos pasos, a la misma hora.</li>
</ul>
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		<title>El colegio: El periodo de adaptación</title>
		<link>http://www.mujerglobal.com/hijos/el-colegio-el-periodo-de-adaptacion/</link>
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		<pubDate>Thu, 04 Sep 2008 07:39:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
				<category><![CDATA[Hijos]]></category>
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		<description><![CDATA[Las aulas infantiles se convierten en un mar de lágrimas cada inicio de curso. Tanto los niños que empiezan a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2398" title="colegio_adaptacion" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/colegio_adaptacion.jpg" alt="" width="400" height="266" /></p>
<p>Las aulas infantiles se convierten en un mar de lágrimas cada inicio de curso. Tanto los niños que empiezan a ir a la escuela infantil como los que van al colegio ven su vida alterada al pasar del entorno familiar al escolar. No podemos evitar el conflicto que supone, pero sí está en nuestras manos ayudarles a afrontarlo.</p>
<ul>
<li>Las vivencias de esta etapa van a ser procesadas durante mucho tiempo en la memoria afectiva del niño, por lo que hay que cuidarlas.</li>
<li>Siempre que se pueda compatibilizar con las obligaciones laborales de los padres, es preferible que la incorporación sea progresiva. Así el choque no es tan brusco y asimilan mejor la nueva situación.</li>
<li>En el caso de los más pequeños conviene que, durante los primeros días, los padres les acompañen en el aula un ratito. Las presentaciones de personas y entorno siempre serán más gratas en compañía de papá o mamá.</li>
<li>Hay que intentar transmitir seguridad y confianza. Si ven que los padres dudan o sienten miedo de la separación, lo pasarán peor.</li>
<li>Todos los principios de curso, las aulas están preparadas para hacer este período más fácil a los niños. El ambiente de la clase es acogedor y se programan actividades en las que se cuida el aspecto afectivo. El educador siempre debe estar accesible.</li>
<li>Es normal que los primeros días quieran llevarse un objeto de casa, para que les dé seguridad. No conviene impedírselo.</li>
<li>En poco tiempo veremos lo bien que se adapta. Notaremos que está adaptado cuando se sienta lo bastante seguro como para mostrar su mundo emocional, para dar y aceptar afecto y para intercambiar experiencias. Algunos niños presentan problemas asociados a esta etapa como alteración del sueño o falta de apetito. Suele ser algo pasajero y se soluciona con cariño y comprensión.</li>
</ul>
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		<title>¿En casa o en la guardería?</title>
		<link>http://www.mujerglobal.com/hijos/en-casa-o-en-la-guarderia/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 08:50:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando se acerca el final de la baja maternal y se aproxima la vuelta al trabajo, pensamos en la escuela [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2330" title="guarderia_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/guarderia_2.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<p>Cuando se acerca el final de la baja maternal y se aproxima la vuelta al trabajo, pensamos en la escuela infantil. Entonces surgen las dudas: &#8220;¿Cómo reaccionará mi hijo? ¿Estará bien atendido? ¿Me echará de menos?&#8221; Elegir un centro en el que el pequeño tenga cubiertas sus necesidades ayuda a asumir la separación con más tranquilidad.</p>
<p>La decisión de seguir trabajando es siempre respetable. Pero es natural que la madre sienta tristeza, porque le gustaría no perderse nada de la vida de su hijo. No hay que angustiarse, sino potenciar los pensamientos positivos y mostrarse relajada en el día a día con el pequeño, para evitar que perciba nuestra intranquilidad.</p>
<h3><strong>¿En casa o en la guarde?</strong></h3>
<ul>
<li>Podemos solicitar una reducción de la jornada laboral o pedir un cambio de turno en el trabajo para alternar entre el padre y la madre el cuidado del niño.</li>
<li>Existe la opción de dejar al pequeño con un familiar próximo o contratar a una niñera.</li>
<li>Si elegimos una baby-sitter, tenemos que optar por alguien con experiencia, vocación y sensibilidad suficiente para responder a todas las demandas de nuestro hijo. Como el niño permanece en su entorno familiar, puede establecerse más fácilmente una estrecha relación entre la niñera y el pequeño. En contrapartida, existe el riesgo de cambios de cuidadora. En este sentido, la guardería ofrece mayor garantía, porque la persona que sustituye a la madre es siempre la misma.</li>
</ul>
<h3><strong>Cómo elegir la escuela infantil más idónea</strong></h3>
<ul>
<li>Lo mejor es visitar varios centros, observar las instalaciones, valorar la cualificación del personal, los servicios que ofrecen y el número de niños por cuidadora.</li>
<li>Hay que hablar con el director para que nos exponga las pautas educativas, y fijarse en los espacios destinados a la higiene y el descanso y en las zonas de recreo al aire libre.</li>
<li>Cuanto más pequeño es el niño, mejor se adapta a la nueva situación. Hasta los ocho meses no entran en la fase de la angustia de la separación.</li>
<li>La mayoría de las mamás, al principio, llegan con cierta ansiedad. Pero cuando comprueban que su hijo está atendido y se queda tranquilo, empiezan a tranquilizarse ellas también, lo que beneficia al bebé.</li>
</ul>
<p><span id="more-2328"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2329" title="guarderia_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/guarderia_1.jpg" alt="" width="400" height="300" /></p>
<h3><strong>El periodo de adaptación</strong></h3>
<p>Lo ideal es iniciar el periodo de adaptación antes de finalizar la baja maternal. Si el niño acude unos días antes a la guardería durante unas horas, se irá familiarizando con el ambiente.</p>
<p>Los padres pueden permanecer con su hijo unos minutos en la guardería, aunque lo fundamental es cómo la cuidadora da la bienvenida al bebé, que le dedique una atención individualizada el tiempo que sea necesario hasta que la separación de la madre pase a un segundo término. </p>
<p>Hay que comprobar que las cuidadoras dan al niño todo el afecto que necesita con vocación, poniendo el corazón en su trabajo. En todos los centros se informa diariamente a los padres de cómo ha pasado el pequeño la jornada.</p>
<h3><strong>Y después del cole&#8230; con papá y mamá</strong></h3>
<p>Durante el tiempo que esté en la escuela infantil, si recibe el cariño y atención precisos, el bebé no tendrá necesidad afectiva de la madre. Allí tiene una vida organizada y estable, juega, experimenta nuevas vivencias y, al estar rodeado de otros niños, se estimula su socialización.</p>
<p>Si la escuela realiza estimulación temprana, se potenciará su evolución psicomotora y enseñarán al niño a reptar, a gatear&#8230; Pero luego, una vez de vuelta en casa, precisará una dedicación extra por parte de sus padres.</p>
<p>Determinadas necesidades básicas, como la última toma, la hora del baño o el ritual para dormir, deben ir asociadas al padre o a la madre. Estas horas en familia, en las que los padres disfrutan con sus hijos, son esenciales pàra el desarrollo psico-afectivo del bebé.</p>
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		<title>Celos: El rey destronado</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Sep 2008 16:28:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sonia Gil</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando ya se tiene un hijo, la primera preocupación ante un nuevo embarazo es la cuestión de los celos. Efectivamente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2314" title="celos_1" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/celos_1.jpg" alt="" width="300" height="367" /></p>
<p>Cuando ya se tiene un hijo, la primera preocupación ante un nuevo embarazo es la cuestión de los celos. Efectivamente, para los niños no siempre es fácil compartir a sus padres con &#8220;el recién llegado&#8221; ni adaptarse a los cambios que se van a producir; pero hay que hacerles ver la experiencia tan positiva que supone tener un hermano con quien podrá compartir en el futuro muchas vivencias, complicidades y afecto; una experiencia única que no podría vivir si el bebé no llegara.</p>
<p>A veces, el mero anuncio de que la familia va a crecer puede provocar ya cambios en el comportamiento del hermano, que quizás se muestre más nervioso, desobediente, malhumorado, agresivo o negativo, especialmente a la hora de comer y dormir. Tampoco es raro que su ansiedad se manifieste por la reaparición de conductas ya superadas, como volver a hacerse pipí en la cama, a chuparse el dedo o a pretender centrar toda la atención de la madre.</p>
<p>Normalmente, el problema de los celos es mayor cuanto más pequeño sea el hermano o cuanto más sobreprotegido esté, de modo que a partir de los cuatro o cinco años la adaptación no es tan difícil, pues a esa edad ya tienen normalmente cierta autonomía y son más independientes. Su capacidad para conseguir las cosas por sí mismos les permite tolerar mejor que otra persona ocupe el tiempo de sus padres; si, por el contrario, les necesitan para todo, será más difícil compartirlos con nadie. Cuando un crío es capaz de jugar y entretenerse solo o con sus compañeros, sin reclamar constantemente que la madre esté con él y no se le da siempre todo hecho, sino que poco a poco se le ha enseñado a ir superando las dificultades por sí mismo, tiene mucha más seguridad en sí mismo y es fácil que acepte bien la llegada de un hermanito.</p>
<p>La sobreprotección genera dependencia, inseguridad y, por tanto, celos, pero en el otro extremo, un niño infeliz, maltratado física o psicológicamente (y pretender educarles por medio de amenazas es una forma de maltrato), también será muy celoso, ya que difícilmente soportará la más mínima pérdida, dado lo precario de su situación.</p>
<p><span id="more-2313"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-2315" title="celos_2" src="http://www.mujerglobal.com/wp-content/uploads/2008/09/celos_2.jpg" alt="" width="400" height="351" /></p>
<h3><strong>Hermanos (los celos)</strong></h3>
<p>Con estas excepciones (niño inseguro-sobreprotegido y niño infeliz-maltratado), no hay motivo para temer unos celos desmedidos. Unos padres alarmados por una visión catastrofista y que se pasan todo el embarazo &#8220;mentalizando&#8221; al hijo para que acepte la novedad, insistiendo una y otra vez en que &#8220;no va a pasar nada&#8221; y que a él &#8220;le van a seguir queriendo igual&#8221;, acaban por hacerle creer lo contrario, pues demasiada advertencia y preparación no suelen anunciar nada bueno. La llegada de un hermano debe anunciarse como un regalo, pues de eso se trata, y es obvio que son los padres quienes deben informarle de la buena nueva, con alegría y naturalidad, y sin más preparación que la que se toma para sorprenderle con la compra de un juguete. Pueden hacerlo cuando y como quieran, pero lo natural es no demorarlo hasta el punto de que sea el propio niño quien descubra el estado de la madre, y tampoco es preciso insistirle repetidamente en lo mucho que se le va a seguir queriendo.</p>
<h3><strong>Consejos para prevenir los celos del hermano</strong></h3>
<ul>
<li>Fomentar su independencia.</li>
<li>Emplear más premios y estímulos que castigos y amenazas.</li>
<li>Anunciarle la llegada del hermanito como un regalo.</li>
<li>Explicarle los cambios que se van a producir.</li>
<li>Advertirle de que sentir celos es normal.</li>
<li>Organizar su cuidado para los días de estancia en la maternidad.</li>
<li>Prepararse para poder dedicarle algún rato en exclusiva.</li>
</ul>
<p>En general, no hay que dar a los hijos más explicaciones de las que pidan, pero tampoco menos, y esto es también aplicable al asunto de los celos. Si el niño parece interesado en saber cosas acerca de los recién nacidos, se le pueden enseñar sus propias fotos de los primeros meses o visitar el bebé de algún familiar o amigo. También es posible que quiera acompañar a la madre al médico para oír el latido de su hermano y verle en el ecógrafo. Hay que satisfacer su curiosidad, pero una cosa es responder a sus inquietudes y otra aleccionar e instruir prolijamente a quien no lo pide. Se trata sólo de calmar su ansiedad y lo que más le tranquilizará es saber que sus mayores parecen tener respuesta para lo que a él le preocupa. Sí que convendrá advertirle de los cambios que le vayan a afectar de forma concreta, de que tampoco espere maravillas de un hermano que al principio se va a pasar el día durmiendo y de que es probable que algún día tenga malos sentimientos hacia el &#8220;intruso&#8221;. Hacerle saber que tener unos celillos es normal le relajará, evitando contraproducentes sentimientos de culpa. Bromear un poco acerca de los inconvenientes &#8211; y hacerle comprender las ventajas &#8211; de tener un hermano y de ser el mayor, pedir su colaboración y comprender sus naturales temores, le ayudará a que resulten (casi) injustificados.</p>
<p>Finalmente, hay que tener prevista la inexcusable visita que el niño hará a su madre y al recién nacido en el hospital, y sobre todo, organizar su vida durante los días en que se va a faltar de casa, pues no es un buen comienzo que el hecho del nacimiento, además de temores, ocasione daños reales y el hermano se vea desatendido, incluso físicamente. Para más tarde, y teniendo en cuenta lo absorbente que es el cuidado de un bebé, puede ser útil tener preparados algunos juegos que sólo se le darán para que se entretenga cuando el bebé requiera toda la atención de su madre (alimentación, baño&#8230;). Conviene planificar el tiempo para poder dedicarle algún rato en exclusiva, aunque no sea a diario, y no por evitar los celos, sino porque realmente lo necesita.</p>
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