LONDRES, 23 (OTR/PRESS)

La vieja superstición de que comer un plátano cada día durante el periodo anterior a la concepción ayuda a las embarazadas a engendrar un varón podría ser cierto. Investigadores de las universidades inglesas de Exeter y Oxford han descubierto que una dieta de alto valor calórico ayuda a engendrar varones, pese a que el sexo de los embriones viene determinado genéticamente en el esperma del padre. Según esta investigación, los plátanos, los tomates, las naranjas, los pomelos, la nueces, las almendras, las avellanas o la leche son algunos de los alimentos que más pueden influir a la hora de que el futuro sea hijo varón.

Un equipo de investigadores de las universidades de Exeter y Oxford, en Inglaterra, estudiaron los patrones de alimentación de 750 mujeres tanto semanas antes como semanas después de la concepción de su hijo, del que no sabían el sexo. Hasta el 59% de las mujeres que se quedaron embarazadas después de haber tomado un desayuno altamente energético concibieron a un varón, mientras que ese porcentaje se reducía al 43% en el caso de aquellas mujeres que no desayunaban. Este patrón se respetaba con la alimentación a lo largo del día: el 56% de las mujeres que seguían dietas de alto valor energético tenían hijos varones, frente al 45% de las que no seguían la misma alimentación.

Los científicos aseguran que el descubrimiento de una relación entre las calorías consumidas y el sexo del hijo concebido podrían explicar por qué en los últimos 40 años ha habido una pequeña, pero estable, disminución en el nacimiento de niños varones en el mundo desarrollado. Si los altos niveles de calorías pueden ayudar a engendrar niños, parece consecuente que la preocupación actual de muchas mujeres de Occidente por mantener dietas bajas en calorías para respetar su línea provoque una disminución en el número de varones que nacen y un incremento en el número de féminas que vienen al mundo.

Fiona Mathews, de la Universidad de Exeter, asegura que un desayuno rico en calorías parece ser la mejor garantía de influir en que el género del bebé sea masculino antes incluso antes de ser concebido. En este sentido, adquirir la rutina de desayunar un tazón de cereales cada mañana parece ser más influyente que la clase de alimento que se consuma, añade la investigadora, en declaraciones al diario británico ‘The Times’ recogidas por otr/press. «Aquellas mujeres que comen más son las que tienen más tendencia a tener bebes varones. Los cereales parecen ser uno de los grupos alimentarios claves», afirma Mathews.

REMINISCENCIA PRIMITIVA

Según las investigaciones, los alimentos con más capacidad para influir en el sexo del futuro bebé son aquellos que incluyan grandes cantidades de potasio (plátano) vitamina C (limón, naranja, pomelo y tomates) vitamina E (aceite de girasol o de oliva, nueces, almendras y avellanas) y calcio, por lo que el mito de que beber mucha leche antes de la concepción ayuda a tener una niña en lugar de un niño se cae por su propio peso. El equipo de investigadores descartó, por otro lado, que el peso de las mujeres fuera un factor a tener en cuenta, ya que la obesidad en el mundo occidental está más relacionada con la falta de ejercicio y la calidad de los alimentos que con la cantidad en que se ingieran.

El estudio de los investigadores de las universidades de Exeter y Oxford, que han publicado sus descubrimientos en la revista ‘Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences’, aunque desconocen el mecanismo exacto del organismo sí que están seguros de que altos niveles de glucosa favorecen el crecimiento de embriones machos, a expensas de los embriones femeninos. Así, saltarse el desayuno favorece unos bajos niveles de glucosa en el organismo, lo que, al organismo, le recordaría a los principios del ser humano como cazador y recolector y lo interpretaría como una señal de escasez de alimento y de posibles muertes por inanición, lo que haría necesario mujeres para la pervivencia del clan.