La fantasía y la imaginación reinan en el mundo del niño a esta edad. Sus juegos se hacen más sofisticados y pasa gran parte de su tiempo dedicado a ellos. Con dos años la fisionomía de tu pequeño ha cambiado, su barriguita está desapareciendo y se va estilizando. Ahora sus movimientos son más ágiles y controlados.

Sueño

Belén está dando los últimos toques a la habitación para que quede todo dispuesto para la noche. Mientras tanto su hijo Marcos está entretenido en la cuna contándole a su elefante de peluche todo lo que se le ocurre. Belén reconoce algunas frases y está tranquila porque sabe que detrás de sus charlas con el peluche viene un plácido sueño.

Cuando llega la noche y justo antes de dormir el niño repasa todas las cosas que ha hecho durante el día. Son monólogos dirigidos a su muñeco preferido, con estos descarga las frustraciones y la tensión acumuladas, y pueden durar entre media hora y tres cuartos de hora. En este momento es cuando los padres empiezan a ver el fruto de los esfuerzos realizados a la hora de poner a dormir al pequeño. Ya es más independiente y tiene sus propios mecanismos para dormir.

A esta edad tu pequeño será más reacio a irse a la cama y la clave aquí radica en ser firme, coherente y cumplir siempre el horario y el ritual cada día. En definitiva, generar un hábito en el niño y procurar no saltártelo. A esta edad una siesta de una o dos horas, por lo general, es suficiente, aunque debes ser tú quien averigüe las necesidades exactas de tu pequeño. El ritual debe ser corto, no más de media hora, y tranquilo. Mételo en la cama cuando está despierto, evita que se duerma en el salón o en otra cama. Y si vas a hacer algún cambio en su horario, con vistas a unas vacaciones u otra circunstancia, hazlo con antelación y de una forma gradual.

Comunicación

A esta edad el niño ya es capaz de estructurar frases usando verbos e, incluso, algunos adjetivos y adverbios. De todas formas el desarrollo del lenguaje varía mucho de un niño a otro, unos recurren más que otros a los gestos, al fin y al cabo es otro medio de comunicación, pero, en definitiva, todos son capaces de comprender y en cualquier momento pueden comenzar a hablar. Lo importante es que, aunque sea por medio de gestos, sean capaces de comunicarse.

Cognitivo: la imitación

El niño a esta edad ha asimilado muchos de los comportamientos de sus mayores y los imita. Crea historias e inventa personajes que sitúa en un mundo real, real pero en miniatura y muy particular, un mundo de niños. Su pasatiempo favorito será el de jugar a ser mayor: disfrazándose y haciendo los típicos gestos que ve en los adultos que le rodean. No te sorprendas si ves a tu niño varón probándose tu ropa.

Esta edad también se caracteriza por un deseo de independencia. Le gusta tomar decisiones y eso es algo que le debes permitir. Por ejemplo qué calcetines quiere ponerse, o en qué cajón prefiere que guardes su puzzle favorito. El resto de las ocasiones, en las que debas ser tú quien decida lo conveniente, debes ser firme y hacerle ver que tú eres quien manda. Por otro lado, a la hora de conseguir que te obedezca, recurrir a la sutileza y al juego, es muchas veces más efectivo que el simple ordeno y mando.

Habilidades motrices


Ya sube y baja escaleras sin mucha ayuda, aunque todavía necesita alguna vigilancia. Sube y baja de sillas y sillones. Corre, de hecho prefiere correr a caminar. Tiene una considerable coordinación y sus movimientos son ya más firmes. En este momento el niño comienza a mostrar preferencias a la hora de coger los objetos con una mano u otra pero no será hasta más tarde, posiblemente en el colegio, cuando se pueda afirmar si es diestro o zurdo. Ahora ya tiene una mayor destreza cogiendo lápices, ya lo hace con tres dedos, y es capaz de dibujar círculos.

Aprendizaje

A esta edad le gusta disfrazarse y jugar a imitarte. Puedes proporcionarle objetos con los que hacer cosas parecidas a las que tú haces. Lo mejor de todo es que, dada su desbordante imaginación, no necesitarás darle juguetes muy sofisticados para que tu pequeño se lo monte de maravilla.
Este es un buen momento para enseñarle a tu pequeño a ser ordenado. Lo mejor es inculcárselo como un juego. Para que pueda él guardar y ordenar los juguetes la habitación debe ser a su medida. Armarios a su altura, fáciles de abrir y cerrar, cajas que le sirvan tanto para jugar como para guardar los juguetes, estantes pequeños donde no amontonar los objetos, etc. Todo esto le va a permitir sacar y guardar los juguetes él solo, y es muy probable que le anime a mantener ordenado su cuarto.