Escamas, poros abiertos, irritación, acné… La falta de humedad en la piel provoca marcas y secuelas en la salud que puedes reducir o eliminar.

La piel seca es la manifestación de la piel ante la falta de hidratación.

Entre sus consecuencias destacan la aparición de escamas, poros abiertos, granos, acné, asperezas, grietas, irritación y exfoliaciones que, además de ser antiestéticas, tienen secuelas negativas en la salud.
Es poco común en adolescentes porque sus glándulas sebáceas son más activas.

Pero, aunque parezca lo contrario, el acné es uno de sus principales síntomas en las pieles jóvenes y, como efecto rebote a la deshidratación, se generan granos.

¿Por qué se origina?

Las principales causas que explican la deshidratación de la piel son el envejecimiento, la sequedad en el ambiente debido a la calefacción, la contaminación o el frío, la herencia genética, el contacto con productos químicos de limpieza, una mala alimentación o enfermedades como el hipotiroidismo, la psoriasis o los eccemas.

La piel agrietada es muy frecuente en las plantas de los pies. Si aparece de forma pronunciada, es dolorosa y puede llegar a sangrar. Entre los motivos destaca el uso de zapatos y calcetines húmedos, aunque también puede originarse por nadar mucho.

Evita siempre

  • Las duchas largas: Y los jabones agresivos. Lo ideal es estar bajo el agua 15 minutos, como máximo.
  • El agua muy caliente: Enrojece la piel, aunque lo agradezcan los músculos.
  • El cloro: Nadar en piscinas con cloro, además, estropea el pelo e irrita los ojos. Hay piscinas municipales que lo sustituyen por sales.
  • Frotar: secarte raspando la toalla contra el cuerpo.
  • Sales de baño: Y productos que contengan alcohol.
  • El abuso de abrigos: O prendas demasiado cerradas o ceñidas, porque impiden que transpiremos correctamente, lo que puede provocar descamaciones.

Procura

  • Beber: Toma agua y zumos en abundancia.
  • Usar crema hidratante: Después del baño, y más consistente que durante el verano. Mejor que sea rica en grasa, para evitar la pérdida de la capa hidrolipídica de la piel. La grasa es el primer aislante del frío.
  • En la ducha: Utiliza siempre agua templada.
  • Comer frutos secos: Suponen un gran aporte calórico, por lo que combaten muy eficazmente el frío.
  • Aplicar geles: O jabones que respeten la piel.
  • Usar cremas específicas: Presta especial atención a zonas habitualmente resecas como codos, manos, pies y rodillas.
  • Ir al médico: Si sientes mucho picor, para que te recomiende un tratamiento.