
Los vulgarmente llamados “piojos de la cabeza” (Pediculus humanus capitis) son insectos que viven sobre el cuero cabelludo y cabellos del ser humano. Son insectos diminutos, grisáceos y carentes de alas, que viven y se reproducen en el cabello humano. Tienen seis patas, que terminan en pequeñas garras (las utilizan para prenderse firmemente al pelo), tórax, abdomen y poseen una cabeza pequeña con un aparato bucal preparado para la punción (picadura) y succión ulterior de sangre. Depositan sus huevos, llamados liendres, en los pelos de detrás de las orejas, de la coronilla y de la parte posterior de la cabeza; son esos minúsculos puntos blanquecinos cercanos al cuero cabelludo. A diferencia de la suciedad o de la caspa, las liendres no pueden eliminarse con un simple lavado; están sujetas al pelo y es muy difícil despegarlas, incluso con el peine. Estos insectos se alimentan de nuestra sangre, que chupan a través de la piel, produciendo un picor muy molesto. Estos parásitos pasan del estado de ninfa o larva a piojo adulto en tres semanas. Su promedio de vida es de treinta días y durante ese tiempo cada hembra es capaz de poner 200 huevos o liendres. Si su hijo se rascara con las manos sucias las picaduras se pueden sobreinfectar. Los piojos no sobreviven más de 12 horas lejos del cabello humano y son incapaces de infestar a los animales de compañía como perros y gatos.
Los piojos son extremadamente contagiosos. No saltan ni vuelan, pero sí que andan, pudiendo así pasearse por los asientos y pupitres de la escuela, por la ropa y objetos personales, tales como peines, cepillos, bufandas, gorros, auriculares, sacos de dormir y juguetes de peluche.
Así que se debe procurar no compartir tales objetos. También pueden pasar de la cabeza de un niño a otro si están muy juntos.
En la actualidad algunas madres y maestras se han convertido en expertas para diagnosticar está molesta y frecuente parasitosis. La primera señal es que el niño se rasque frecuentemente la cabeza. Los piojos huyen de la luz, por lo que será más fácil detectar las liendres.
Ha de saber que las liendres son como conitos invertidos perlados muy adheridos al pelo (las hembras de los piojos los pegan con una sustancia quitinosa (dura) a menos de un centímetro de la raíz del pelo).Pero recuerde que en ocasiones los piojos están en la cabeza y no pican. Por ello es importante revisar la cabeza cada semana y asearse a fondo diariamente.
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