
Es cierto que si reduces los carbohidratos de tu dieta, conseguirás perder unos cuantos quilos al principio. Sin embargo, esto no es saludable y con el tiempo, tu cuerpo empezará a almacenar grasa. Además, la pérdida de peso en dietas bajas en carbohidratos se debe simplemente a la restricción de calorías. La clave del éxito no es reducir los carbohidratos, sino las calorías totales.
Es cierto que los frutos secos tienen muchas calorías. Pero si los tomas con moderación (como cualquier otro alimento), forman parte de una dieta saludable, al ayudarte a disminuir los niveles de colesterol.
Se recomienda que las mujeres embarazas aumenten el consumo de calorías en 100 durante el primer trimestre, y 300 durante el segundo y tercer trimestre. Sin embargo, esto no te da carta libre para comer de forma desmedida todo lo que quieras.
Si te saltas una comida, tu cuerpo intentará dosificar sus reservas y ralentizará tu metabolismo. Además, seguro que llegarás tremendamente hambrienta a la siguiente comida y tomarás más calorías de lo normal. Lo más recomendable es realizar más comidas pequeñas durante el día.
La carne roja posee proteínas, L-carnitina y muchos otros nutrientes importantes. Es cierto que también posee grasas saturadas, pero no las elimines de tu dieta. Elige cortes con el menor porcentaje de grasa posible y no abuses de su consumo.
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