
- En dos semanas el niño suele estar ya adaptado.
- Hay que limitar las actividades extraescolares.
- Establecer horarios fijos facilita el proceso de aceptación.
Las largas vacaciones escolares de los más pequeños son un autético laberinto para los padres, ocupados por su trabajo y sus propias obligaciones. Ellos están deseando que empiece el curso y los hijos quieren volver a coincidir con su compañeros. Pero pasado este primer momento, los pediatras recuerdan que los niños sufren nerviosismo y ansiedad cuando les toca volver al colegio. La mayoría se adaptan en un par de semanas, explica el pediatra Antonio Redondo, pero otros son más lentos y necesitan su tiempo.
“Con los que les cuesta más hay que tener paciencia y darles más margen de tiempo para recuperar el ritmo”
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