
La piel de los labios es muy sensible y sufre más que el resto de la piel por culpa de las agresiones externas como el sol, el viento y la sequedad.
La sensibilidad es consecuencia de que la renovación de la piel de esta zona es cuatro veces más rápida que la del resto del cuerpo, por lo que se deshidrata y es más vulnerable. Este es el motivo, además del puramente estético, por el que su cuidado es fundamental.
La piel de los labios es muy fina y delicada, por lo que apenas puede defenderse de la pérdida de hidratación. Durante los meses de invierno están sometidos a más agresiones, el frío, la calefacción… y en verano los rayos solares inciden negativamente sobre ellos.
Para mantener unos labios protegidos e hidratados debes seguir unas rutinas sencillas:
El uso de un bálsamo labial adecuado es imprescindible para que los labios tengan un aspecto jugoso e hidratado, ya que al no tener glándulas sebáceas, tienden a resecarse y lucir molestos ‘pellejitos’.
Hay una amplísima oferta en el mercado, aunque probablemente el método más infalible es extenderte una gota de aceite de oliva por los labios y esperar a que se absorba. Sin duda, no hay nada más natural pero sí existen opciones más cómodas en forma de cacao, crema y bálsamo.
Y en ocasiones especiales, el colorido no puede faltar en tus labios. Cada temporada surgen nuevos productos cosméticos que van mejorando su calidad para adaptarse a las necesidades de las mujeres: permanencia, suavidad e hidratación.
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